miércoles, 20 de diciembre de 2017

The Legend of Zelda: Breath of the Wild

Hay obras destinadas a escribir unas líneas más en la historia de los videojuegos. Zelda ha sido leyenda por haber aportado algunas de ellas, y quiere seguir haciéndolo. Breath of the Wild supone el punto más elevado de Nintendo como desarrolladora, con un mundo abierto colosal, un diseño ejemplar y una capacidad para innovar descomunal. La espada maestra vuelve a brillar. Análisis The Legend of Zelda: Breath of the Wild.

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 Zelda: Breath of the Wild es un triunfo a todos los niveles, desde cómo se ha ido gestionando lo que se mostraba sobre él hasta la ejecución del videojuego. En una época con sobreexposición a la información, en la que cada característica jugable se convierte en combustible para el marketing más desgarrado, Nintendo llega al lanzamiento con una jugada maestra: hacernos creer que sabemos demasiado sobre el título, pero sin conocer en realidad una ínfima parte de la bestia que es.

El gran éxito de Breath of the Wild consiste en haberse apuntado al carro de los mundos abiertos, y haberlo hecho entendiendo su gran encrucijada, consistente en aliar a dos enemigos irreconciliables (libertad y narrativa). Ambos deben convivir en un título de estas características, es inevitable. La solución escribe un nuevo capítulo en la historia de los videojuegos, porque no estás obligado a seguir un determinado orden, sino que eres tú el que decides.


¿Veis la montaña del fondo, el poblado, los bosques…? Pues todo podéis visitarlo, sin límites. Lo único es apañárselas, usando por ejemplo el parapente.

La mejor forma de definirlo es que la propia estructura del juego es un puzle a resolver, y puedes hacerlo de varias maneras. De las regiones y razas que existen, visitas siempre la que más te apetece. Completar antes una parte de la trama para luego ir a la siguiente. No hay linealidad, sino decisiones… y lo sorprendente es que, hagas lo que hagas, el juego no se derrumba. Aguanta como un titán.
                              

Lo único que te pide Zelda: Breath of the Wild es que le dediques tiempo, llegando puntos en que sentirás que no puedes seguir en la historia sin antes haber mejorado tu equipamiento. El juego es un conjunto de engranajes perfectamente situados para que cuanto más rápido avanzas en la trama, más difícil lo tienes para seguir adelante. La mejor muestra es que a las pocas horas ya puedes enfrentarte al final del juego… para morir estrepitosamente. Lección de vida: lo importante no es el destino, sino el gran viaje que vas a experimentar. No apresures el camino, disfruta de él, porque Nintendo ha diseñado un entorno rico para que lo hagas.

VALORACIÓN

Zelda Breath of the WildZelda: Breath of the Wild no sólo hace historia, se convierte en leyenda. El proyecto más grande de Nintendo y su más ambiciosa incursión en mundos abiertos se resuelve con una trifuerza de ambición, talento e innovación. Reinventa Zelda poniendo patas arriba todas y cada una de sus convenciones, pero al mismo tiempo realizando un ejercicio de respeto encomiable hacia el núcleo de la saga. Es el más grande, el más libre y el más detallado de todos. Tiene talento, pasión y ganas de proponer cosas nunca vistas en la industria. Un videojuego que pasará mucho tiempo hasta que veamos algo parecido. Que resulta inolvidable. Que es... leyenda.

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