jueves, 21 de diciembre de 2017

Xbox One X: el futuro de Microsoft

Enfrentarse a Xbox One X supone despertar sentimientos enfrentados. La catalogada como “la consola más potente jamás creada” hace honor a su nombre, pero su capacidad de impresionar en directo no disipa las dudas que ya traíamos de casa. Voy a jugar a juegos que se van a ver así de bien, ¿pero qué juegos?

Xbox One X es la tercera iteración de Xbox One tras el lanzamiento de Xbox One S. Se trata de una revisión de las posibilidades de la consola, ahora también destinada a ofrecer resoluciones 4K nativas. Y vaya si lo hace. Ponerte frente a ‘Forza Motorsport 7’ te enamora de la consola al instante, pero si es un escarceo caprichoso o un matrimonio de por vida es algo que está por ver.

Especificaciones técnicas:


XBOX ONE X
XBOX ONE
CPU
Ocho núcleos X86 a medida a 2.3GHz
Ocho núcleos Jaguar a medida a 1.75GHz
GPU
40 unidades de computación a medida a 1172MHz
12 unidades de computación GCN a 853 MHz (Xbox One S: 914 MHz)
Memoria RAM
12 GB GDDR5
8 GB DDR3/ 32 MB ESRAM
Ancho de banda
326 GB/s
DDR3: 68 GB/s, ESRAM máx. 204 GB/s (Xbox One S: 219 GB/s)
Disco Duro
1 TB 2.5 pulgadas
500 GB / 1 TB / 2 TB 2.5 pulgadas
Unidad óptica
4K UHD Blu-ray
Blu-ray (Xbox One S: 4K UHD)
Precio
499 euros
249 euros
Un diseño apto para el salón

Hay dos formas de ver Xbox One X, y una de ellas inevitablemente requiere calma y paciencia. La segunda es la pasional, la que enumera cifras técnicas entre teraflops, gigahercios y gamusinos, dejándote atónito ante el prodigio técnico que ha provocado que semejante lista de especificaciones acabe entrando en una máquina tan pequeña.

Con un tamaño inferior al de Xbox One S, X es la máquina que tu salón siempre había deseado. Una auténtica belleza por fuera, pero con una bestia parda en su interior esperando a ser explotada. Lo consigue sin demasiados artificios, con un diseño minimalista y huyendo de esa estética poligonera que parece haber inundado todo lo que huele a hardcore en esta industria. Ni luces, ni tribales, ni nada que se acerque a ello lo más remotamente. Bonita a rabiar, que diría mi abuela.

Tampoco especialmente complicada. Su configuración de entradas y puertos es básicamente la que ya vimos en One S: audio digital por aquí, entrada y salida de HDMI por allá. Nada destacable. Ni siquiera el mando acepta revisiones, manteniendo la misma estética y comodidad que lleva atesorando desde hace años.


No hay comentarios:

Publicar un comentario